La ecuación de dilución C₁V₁ = C₂V₂
Diluir una solución añade solvente sin añadir soluto, así que la cantidad de soluto se mantiene constante: concentración × volumen antes es igual a concentración × volumen después. Esa conservación es toda la ecuación. Conociendo tres cualesquiera entre la concentración de la solución madre (C₁), su volumen (V₁), la concentración final (C₂) y el volumen final (V₂), el cuarto queda determinado.